Desde el primer momento, fotografiar la comunión de Iker fue una experiencia especial. Al principio, se mostraba algo tímido, pero poco a poco empezó a relajarse y a mostrar su verdadero carácter. Iker tiene un estilazo natural que no pasó desapercibido; una vez que se soltó, cada foto capturó su elegancia y su personalidad única. Fue un placer ver cómo su confianza crecía durante la sesión, reflejando un aire de seguridad que lo hace destacar en cada imagen. Las fotos son testimonio de su evolución y de ese toque especial que lo caracteriza.